Pensar en Kiongwani

Pensar en Kiongwani: Begoña Gastón

Pensar en Kiongwani es pensar en mi primera vez en el África subsahariana, siendo recibida al grito de «¡mzungus!».

Pensar en Kiongwani es recordar los puestos de la Quinta Avenida con las chicas preparando la col, los paseos hasta la charca, la final del mundial de fútbol 2010 en la única televisión del poblado, los atardeceres en la roca del Rey León, las vacas jorobadas y los primeros burros cargando agua, la celebración de mis 20, 21 y 22 cumpleaños; el primer niño que nació en el Dispensario, el agradable olor a chapati los domingos por la mañana…

Pensar en Kiongwani es añorar a su gente. Rafa Kongu, Assumpta, Lucia, Mónica y Pantaleon, Raymond… que siempre hicieron que me sintiera como en casa. Cientos de niños a los que las circunstancias les hacen madurar a pasos agigantados, mujeres con una fortaleza física y psíquica indescriptible, hombres ausentes por la búsqueda de un trabajo con el que alimentar a su familia.

Pero sobre todo, pensar en Kiongwani es admirar el cariño que te transmite todo aquel con el que te cruzas, a través de miradas brillantes, abrazos de esos que dejan sin respiración y una sempiterna sonrisa.

Pensar en Kiongwani es agradecer a las bellísimas personas que forman parte de María Salus Infirmorum el haberme dado la oportunidad de conocerlas; a ellas, al resto de voluntarios y a Kiongwani.
¡¡Gracias por darle a Kiongwani un futuro más digno!!

Y es que cuando dicen que África atrapa.. por algo será!

¡Minwendete muno Kiongwani!