
Ante la falta de recursos para que los más pequeños puedan acceder a la educación, la Asociación Maria Salus tomó la iniciativa en 2013 de crear una escuela infantil con dos aulas, sala de maestras, cocina y un comedor.


En Kiongwani, las escuelas públicas, infantil y primaria, están en pésimas condiciones, y es necesario pagar para tener acceso a la educación. Es una situación inalcanzable para el 95% de las familias.
Anastasia, una mujer del poblado con vocación de maestra, pero sin título, acogía en la calle a un grupo de niños y, sentaditos en el suelo les enseñaba, cantando los números, y escribían en la arena. De la visión de estos niños surgió el proyecto: Construcción de una escuela infantil y un aula para guardería.



La escuela fue un éxito, y debido a la excesiva demanda, en 2016 fue necesario crear una tercera aula para albergar a los niños que iban llegando.
El objetivo prioritario de este proyecto es ofrecer a los niños de Kiongwani la posibilidad de educarse desde su más tierna infancia.


Los resultados de este proyecto son extraordinarios, lo podemos resumir en pocas palabras: los niños comen están bien vestidos, se educan, socializan, se sienten queridos.
Gracias a tantas “gotitas” solidarias, estos niños gozan de educación, material escolar, dos comidas diarias, y dos uniformes al año, todo de forma gratuita.


Procuramos que todos estos niños sean apadrinados para poder seguir estudiando al cumplir los 6 años, en la escuela primaria. Este proyecto se mantiene con donaciones, la mayor parte privadas y algún ayuntamiento.
En nuestra escuela infantil trabajan tres maestras que la Asociación remunera.
La iniciativa surge ante la creencia de que la educación permitirá acabar con el círculo de pobreza extrema ya que permite a los niños adquirir los conocimientos y las actitudes necesarias para adoptar formas de vida saludables y poder asumir un papel activo en la toma de decisiones futuras.

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